MALAPRAXIS

Hay una forma concreta de darse cuenta de que algo no encaja

No es intelectual
Es física

Sales de una reunión, conversación, película, canción o decisión
y notas una incomodidad seca, difícil de explicar

No es enfado, ni desacuerdo frontal

Es un ruido,
residual

Como si algo estuviera bien y mal
Como si te quedaras bien y mal

Es muy humano,
creo

Yo lo llamo malapraxis


Durante milenios nos hemos contado que los problemas aparecen cuando alguien actúa mal,
cuando falta ética, hay incompetencia o falla el sistema

La experiencia podría decir otra cosa

Que el ruido aparece cuando todo funciona según lo previsto

Cuando las decisiones son lógicas, los procedimientos están claros y...

Nadie discute demasiado

El lenguaje es correcto

El orden se impone sin fricción visible

Es entonces cuando el desgaste empieza a acumularse


A ese desgaste estructural, silencioso, difícil de señalar—
insisto en llamarlo malapraxis

No como error puntual
Como condición

Aparece allí donde hay humanos organizándose en el tiempo

En empresas, barrios, instituciones, familias, ideas

También en la cabeza de cada uno

No porque seamos torpes,
sino por ser humanos
que tendemos a preferir el atajo,
el relato tranquilizador a la pregunta incómoda, despejar de la mente la incomodidad de tomar una decisión,
tomando la que sea, el mito fundacional al territorio desconocido y azaroso de la duda

Del contexto y de la inercia,
acaso…

Del ritmo.


Con el tiempo, la malapraxis empieza a tener forma

Se manifiesta en:

No es precisa una conspiración
Ni villanos
No hay un idiota al que señalar

Hay vacío interior,
fricción incómoda


Si uno insiste en ponerle número —por deformación profesional, curiosidad o mala costumbre—
emerge un sobrecoste del un 25 %,
de tiempo, espacio, dinero y energía

Sobrecostes

No como ley científica,
sino como evidencia práctica

Ese porcentaje invisible, pero sensible, que se nos escapa aunque todo parezca estar ordenado

Intentar eliminarlo es una fantasía
Intentar ignorarlo, una forma elegante de empeorarlo

La malapraxis no se cura
Se amortigua


classuando se miran sistemas naturales y humanos:
todo orden tiene un coste

Y alguien lo paga

Cuanto más rígido el orden, más caro
Cuanto más abstracto, más distante
Cuanto más perfecto pretende ser, más desgaste

El problema no es la falta orden
Es olvidar el coste humano del orden

Ahí es donde la malapraxis se dispara
y donde empezamos a hablar de polarización, manipulación, decadencia, crisis

Nada nuevo
Es la vida misma


En estas emerge, aquí y allá, una figura funcional,
serena

No como oficio o cargo
No es líderazgo
No hay seniority

Sólo alguien que escucha
Que detecta el ruido antes del conflicto
Que baja el volumen
Que devuelve criterio,
insintivamente

Con el sereno siempre se pude hablar,

para que la fircción deje de devorar energía


Malapraxis es mi lugar para pensamientos incómodos

Aquí se piensa a partir de lo que irrita,
de lo que no encaja,
de lo que parece vacío pero convoca algo,
de lo que obliga a revisar relatos que dábamos por asentados

Barrio
Poder
Economía
Ciencia
Conversaciones domésticas
Espiritualidad y costumbrismo

Aquí no se busca coherencia

Se busca ritmo humano,
un criterio

Desapegado de los mitos de cada cual


A este ajuste fino, a esta forma de no pasarse,
a esta resistencia a acelerar cuando todo empuja a hacerlo,
me gusta llamarla Parsimonia

No como virtud moral,
sino como condición de sostenimiento

La parsimonia transforma,
sostiene


Como la malapraxis, que es humana

y no tiene cura ni la precisa


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